Los nuevos refugiados de Centroamérica

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Revista FAL, Sonja Wolf, 3 septiembre, 2015

Animal PolíticoLos países del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) dejaron atrás la violencia política que los azotó hasta principios de la década de 1990 y que resultó en miles de muertos, desaparecidos y desplazados. Pese a que se emprendió la construcción de democracias formales, el paso del tiempo evidenció que las élites no estaban dispuestas a respaldar las reformas institucionales y estructurales necesarias para consolidarlas. La celebración de elecciones competitivas no logra ocultar la persistencia de problemas históricos como la pobreza y la desigualdad, exacerbados por políticas económicas neoliberales; la inestabilidad política, agudizada en Honduras con el golpe de Estado de 2009; las instituciones frágiles y corruptas que no tienen pleno control territorial y un sistema de justicia cuyas deficiencias provocan niveles de impunidad muy elevados.

El crimen y la violencia, que desde hace 2 décadas constituyen la mayor preocupación de la población, afectan sobre todo a los sectores populares. Si bien es cierto que se cometen diversos delitos, destacan entre ellos los homicidios y las extorsiones. Prueba de ello es      que las muertes violentas han alcanzado niveles alarmantes, especialmente en Honduras y en El Salvador, como se muestra en la gráfica 1. Las víctimas son en su mayoría hombres jóvenes de zonas marginales que son asesinados con armas de fuego. Por otra parte, la llamada “renta”, que antes se componía de colaboraciones monetarias a pequeña escala, evolucionó al cobro sistemático y de cuantiosas sumas de dinero. Los blancos son amplios y variados: abarcan desde el transporte colectivo, hasta comerciantes, vendedores ambulantes, restaurantes y bares. La magnitud de este negocio, supuestamente millonario, se desconoce porque muchas víctimas no interponen denuncias por miedo a sufrir represalias. Tanto los homicidios como las extorsiones son asociados con el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha (MS-13), las principales pandillas callejeras (llamadas “maras” en el argot local).

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