Mujeres indígenas contra petroleras chinas en Ecuador: “Estamos dispuestas a morir por nuestra selva”

 

Las mujeres amazónicas se han convertido en un actor clave contra la explotación medioambiental de las multinacionales, como también ha demostrado la lucha de la hondureña asesinada Berta Cáceres

Cientos de mujeres indígenas se reunieron el 8 de marzo en la Amazonia sur de Ecuador para expresar su rechazo al acuerdo alcanzado entre el gobierno de Correa y el consorcio petrolero chino Andes Petroleum. | Imagen cedida a eldiario.es Es mediodía en Puerto Canelos, en la Amazonía sur de Ecuador. Mientras el calor aprieta, decenas de mujeres con sus bebés a cuestas desembarcan de las canoas con las que han surcado el río Bobonaza. Vienen de Sarayaku, una comunidad indígena Kichwa que lleva décadas resistiendo los intentos de extraer el petróleo que yace bajo las raíces de sus majestuosos árboles. Pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos tiró de las orejas al Estado ecuatoriano en 2012 al fallar a favor del pueblo Sarayaku en su litigio antipetrolero, el Gobierno de Rafael Correa sigue empeñado en continuar el legado extractivista de sus antecesores.

El 25 de enero, el Ejecutivo ecuatoriano concedió al consorcio Andes Petroleum, formado por dos empresas chinas (Sinopec y CNPC), los derechos de exploración de los bloques 79 y 83 de la Amazonía sur ecuatoriana, lo que afecta a una parte del territorio de Sarayaku. Tras truncar en la década de los 90 las aspiraciones de la petrolera argentina CGC de perforar el suelo selvático en busca de crudo, la comunidad se prepara para resistir frente a la nueva amenaza.

Las mujeres de Sarayaku viajaron durante varias horas río arriba hasta llegar a Puyo, la capital de la provincia de Pastaza, donde se celebró la marcha del Día Internacional de la Mujer. Cientos de mujeres indígenas de diferentes pueblos amazónicos como los Sápara, los Huaorani o los Kichwa de Sarayaku se reunieron para expresar su rechazo al acuerdo del Gobierno de Rafael Correa y el consorcio petrolero chino. Sólo el pueblo Sápara, que apenas cuenta con unos pocos centenares de miembros, verá afectado un 40 % de su territorio por la concesión a la empresa china, poniendo en riesgo su misma supervivencia. “Si sacan el petróleo será el fin de todos los Sápara”, aseguró una de sus líderes, Gloria Ushigua.

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Mujeres líderes.

PBI-Colombia, marzo de 2016.

160309-press-qualityLas mujeres defensoras de derechos humanos son las mujeres que, individualmente o en asociación con otras personas, actúan para promover o proteger los derechos humanos. Ellas enfrentan diversas amenazas: acoso verbal y sexual, violación sexual, prejuicio, exclusión y rechazo, como resultado directo de su trabajo en defensa de los derechos humanos. Muchas mujeres han convertido su condición de víctimas en lideresas que luchan en pro de los derechos de sus comunidades. En el proceso de paz están jugando un papel fundamental.

Colombia es uno de los países con mayores cifras de violencia contra las mujeres. La violencia sexual se da tanto dentro como fuera del marco del conflicto armado que vive el país. Según medicina legal, se registraron casi 17.996 casos de violaciones de mujeres en 2014. La Corte Constitucional colombiana concluyó que la violencia sexual constituye una ‘práctica sistemática, habitual y generalizada’ en el conflicto. La representante de ONU Mujeres en Colombia, Belén Sáenz, destacó que el conflicto armado ha tenido un impacto desproporcionado sobre las mujeres y niñas: “hay más mujeres supervivientes que hombres en el país. La gran mayoría de ellas han perdido a sus maridos y/o hijos porque han sido reclutados, asesinados o desaparecidos”. Otro indicador es la alta tasa de feminicidios en el país: en Colombia son asesinadas cuatro mujeres cada día, y el 90 % de estos asesinatos quedan en la impunidad. Una de las formas más aberrantes de la violencia contra las mujeres son las agresiones con ácido, de los cuales se registraron un total de 185 ataques contra mujeres en los últimos diez años; cifras que ponen a Colombia a la altura de países como Irán, Afganistán, Pakistán o África Occidental6. Todas ellas son las expresiones discriminatorias extremas de una sociedad donde, por consecuencia, una mujer que asume liderazgo y denuncia sufre un doble rechazo.

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“Las fronteras más visibles son las de alambre, pero también están en nuestras cabezas”

eldiario.es, 19/03/2016

Boaventura de Sousa Santos, Doctor en Sociologia del dret.

¿En un momento de crisis como el actual las fronteras se hacen más fuertes?

Las fronteras europeas se están moviendo y entrando en el Mediterráneo. Históricamente, Europa estaba tanto al norte como al sur del Mediterráneo, se construyó en toda la orilla –del sur vinieron los árabes a vivir en España durante siete siglos– y la frontera estaría más abajo. En el momento actual el Mediterráneo es una frontera muy violenta, de sangre y muerte, que está cada vez más cerca de Europa, sacrificando a miles de personas y creando obligaciones desiguales para países como Grecia o Italia en relación a otros. Se crea una dinámica de frontera entre por ejemplo Alemania y Grecia en que Alemania puede imponer a Grecia un determinado tratamiento de los refugiados como si fuera un protectorado. Después de la deuda, los refugiados. Y además las fronteras están entrando, y esta línea que divide la parte “civilizada” y la parte “salvaje” de esta civilización occidental está entrando dentro de nuestras sociedades.

¿Cómo entra la frontera en nuestras sociedades?

Con el colonialismo, el racismo, la islamofobia en nuestras ciudades estamos viendo que esa frontera entre lo que es Europa y lo que no lo es se está estrechando cada vez más, porque está fracturando los conceptos homogéneos que Europa creó. El concepto de ciudadanía, por ejemplo. Cuando son ciudadanos belgas o franceses los que cometen actos de violencia terrorista como los recientes en París, es un síntoma. Para que haya ciudadanos que opten por una violencia armada contra su propio país es que algo ha pasado. Pueden decir que es la influencia del Estado Islámico, y esto puede ser una causa próxima, pero la causa más profunda está en como se están organizando nuestras ciudades; como son rechazados en el empleo los que tienen orígenes que se dicen no europeos, porque el color de la piel todavía vale mucho en Europa; las escuelas, los guetos, los suburbios, la violencia policial. En definitiva está en esta idea de las fronteras imaginarias, que son legales, policiales, culturales, educativas, y están en nuestras cabezas y en nuestras calles. Las fronteras de alambre son las más visibles, pero también están en nuestras cabezas, las menos visibles. En las nuestras y en las de los policías o lo gobernantes, que ven siempre dos realidades, una que se trata como nuestra y hay que proteger y otra que hay que rechazar y deportar. Es la herencia colonial, la colonialidad del poder y del saber en Europa.

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Honduras llora a Berta Cáceres, la mujer que derrotó al gigante Chino.

El Colectivo ANSUR se solidariza con la familia y todos los compañerxs de Berta Cáceres. Las luchas ambientales por la defensa de la vida y los territorios necesita del abrazo de todos los pueblos y de la construcción conjunta de redes de protección. JUNTOS Y JUNTAS persistiremos en la legitimidad y valentía de esta lucha.

Alejandra Martins* – BBC | marzo 03, 2016

berthacaceres-goldmanprizeSobrevivió 7 años las amenazas que no la dejaban respirar por haber impedido la construcción de la hidroeléctrica Agua Zarca. Una vida para recordar

Ni las amenazas de violarla y lincharla. Ni las amenazas de atacar a su madre y secuestrar a sus hijas. Ni el asesinato de sus compañeros. Nada ha podido detener la lucha de una mujer hondureña.

Una madre de cuatro hijos cuya campaña contra un polémico proyecto hidroeléctrico con financiación internacional le valió esta semana uno de los premios ambientales más prestigiosos globalmente, el premio Goldman.

Berta Cáceres organizó al pueblo lenca, la mayor etnia indígena de Honduras, en su lucha contra la represa de Agua Zarca. La construcción estaba prevista en el noroeste del país en el Río Gualcarque, sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia.

La campaña emprendida por Cáceres logró que el constructor más grande de represas a nivel mundial, la compañía de propiedad estatal china Sinohydro, retirara su participación en el proyecto hidroeléctrico. La Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial que invierte en el sector privado, también abandonó la iniciativa.

Pero las amenazas de muerte contra Cáceres no han cesado en el país centroamericano, el más peligroso en todo el mundo para los defensores ambientales, según un informe divulgado esta semana por Global Witness, una ONG con sede en Londres.

Asesinatos
El informe titulado “¿Cuántos más?” señala que en 2014 Honduras fue el país que registró más asesinatos per capita de defensores del ambiente en todo el mundo.

De las 116 muertes de ambientalistas que se documentaron el año pasado –el número real puede ser mayor– casi tres cuartas partas ocurrieron en América Latina, especialmente en Honduras, Brasil y Perú.

En el caso de Honduras, entre 2002 y 2014 se produjeron 111 asesinatos de activistas ambientales en territorio hondureño. “Más de 80 tuvieron lugar sólo en los últimos tres años en una región, Bajo Aguán”, dijo Chris Moye, de Global Witness, a la BBC.

La ONG cuestiona que mientras los gobiernos se reúnen constantemente a discutir en foros globales el cambio climático, quienes están a la vanguardia de la defensa de ríos y bosques mueren impunemente sin siquiera generar cobertura en la prensa internacional.

Para Chris Moye, el caso de Berta Cáceres es representativo de la persecución sistemática a la que se enfrentan los defensores del ambiente en Honduras.

¿Cuál es la historia de esta mujer cuyo pueblo se considera guardián de los ríos?

“Aprendí de mi madre”
Cáceres asegura que aprendió de su madre el sentido de la justicia.

“Crecí en un hogar dirigido sólo por mi mamá y desde temprano ella trabajó en la defensa de los derechos humanos”.

Su madre, doña Berta, fue partera, enfermera y alcaldesa y en la peor época de la represión de los 80 se dedicó atender la salud de refugiadas salvadoreñas.

“A mi madre le tocó vivir dictaduras, golpes de Estado, y hasta hoy en día me motiva para continuar con esta lucha”.

La actitud frente a la vida de doña Berta marcó profundamente a su hija. De niña ayudó a su madre, participó luego activamente en organizaciones estudiantiles y en 1993 cofundó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, COPINH.

“Pueblo milenario”
La defensa de la naturaleza es parte del ADN de Cáceres y está enraizada en suidentidad lenca.

“Actualmente somos más de 400 mil lencas. Somos un pueblo milenario en Honduras y el oriente de El Salvador”.

“Nos consideramos custodios de la naturaleza, de la tierra, y sobre todo de los ríos”, dijo Cáceres a la BBC.

En la tradición lenca, en los ríos residen los espíritus femeninos y las mujeres son sus principales guardianas.

Una de las mayores luchas por esos ríos ha sido de Agua Zarca.

La represa de Agua Zarca
Fue en 2006 que la comunidad lenca de Río Blanco buscó la ayuda de la organización fundada por Cáceres.

“Comenzó a ingresar maquinaria pesada al lugar. Ahí se dieron cuenta que era unproyecto hidroeléctrico, nadie del gobierno les había comunicado nada”.

El proyecto de la represa de Agua Zarca fue aprobado con una concesión a la empresa hondureña Desarrollos Energéticos SA, DESA, que inicialmente logró el respaldo de la compañía china Sinohydro.

La organización que concedió el premio a Cáceres señala que a partir del golpe de estado de 2009, Honduras vio un aumento explosivo de megaproyectos, especialmente vinculados a la provisión de energía barata para concesiones mineras.

La represa de Agua Zarca “hubiera significado desplazamientos y hubiera impedido a la comunidad desarrollar sus actividades agrícolas. No sólo se privatiza el río sino varios kilómetros a la redonda”, dijo Cáceres a la BBC.

En esos proyectos “el río deja de ser de las comunidades y pasa a manos privadas”.

Bloqueo y “hostigamiento militar”
En más de 150 asambleas indígenas las comunidades lencas expresaron el rechazo a la construcción de la represa sobre el río Gualcarque.

El proyecto hidroeléctrico negó, según Cáceres, el derecho de consulta libre, previa e informada, garantizada en el convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas, ratificado por Honduras.

Ante la falta de respuesta del gobierno, en 2010 Cáceres llevó la protesta a la capital, Tegucigalpa, para exigir al Congreso el rechazo al proyecto hidroeléctrico.

“Pero otorgaron los ríos a empresas privadas por más de 30 años”.

Finalmente, en 2013, el pueblo lenca comenzó una toma indefinida de carreteras para impedir la entrada de maquinaria.

El bloqueo duró más de un año y fue según Cáceres uno de los períodos más difíciles.

“Había presencia y hostigamiento militar, policial, guardias privados, sicarios. Incluso la policía hizo acciones en que apuntó los cañones de sus fusiles a las cabezas de niños y niñas y ancianos de Río Blanco”.

Tres líderes lenca fueron asesinados durante la campaña de Agua Zarca, según Global Witness.

Uno de ellos fue Tomás García. El militar que le disparó durante el bloqueo fue detenido por unos días y luego puesto en libertad.

El retiro del gigante chino
A finales de 2013, Sinohydro dio por terminado el contrato con DESA, señalando públicamente como motivo la continua resistencia comunitaria.

La Corporación Financiera Internacional retiró posteriormente su financiacióncitando inquietudes sobre violaciones de los derechos humanos.

Y organizaciones internacionales como Amigos de la Tierra instan ahora a otra empresa, la alemana Voith Hydro, a que abandone su respaldo al proyecto.

Derechos humanos
El proyecto de Agua Zarca está detenido por el momento.

“Pero amenazan con construir en otro punto, aguas arriba. Y también está Blue Energy, otro proyecto sobre el río Cangel, con capitales estadounidenses y canadienses”, por el que Cáceres asegura haber recibido múltiples amenazas.

“Sabemos que es muy duro y que es una situación que se va a agravar”.

Luego de una visita a la región en diciembre, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció “reportes que apuntan a una completa ausencia de las medidas más básicas para dar respuesta a denuncias de graves violaciones a los derechos humanos (…) a pesar de patrones de violencia identificados por organizaciones campesinas en relación a la posible participación del Estado en los presuntos incidentes”.

El país fue retirado de la lista negra de la Comisión, algo que según la misma sólo implica un sistema de monitoreo distinto.

El gobierno hondureño recogió la medida el 27 de enero de 2015 con una declaración en el sitio presidencial: “Por primera vez, después de cinco años, un gobierno logra que Honduras sea excluida de la Lista Negra de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo que demuestra el firme compromiso del presidente Juan Orlando Hernández en garantizar que se respeten los derechos humanos de los hondureños”.

“Me lo dijo el río”
Dos de los hijos de Cáceres ya abandonaron Honduras por temores de seguridad.

“Cuando iniciamos la lucha contra Agua Zarca yo sabía lo duro que iba a ser pero sabía que íbamos a triunfar, me lo dijo el río”.

“Seguiremos ya no sólo como pueblo lenca sino con otras organizaciones con la esperanza de cambiar la situación en nuestro país”, dijo Cáceres a la BBC.

“No nos queda otro camino más que luchar”.

Fuente: Las2orillas