El desborde feminista se enfrenta a la impunidad de las agresiones a mujeres en Perú

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19/08/16, Elisa Fuenzalida, Thais Luksic, de Mujeres al Borde de un Ataque Armado / Comando Feminista

El caso de las más de 200.000 campesinas esterilizadas contra su voluntad mediante el Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar entre 1990 y 2000 ha sido archivado una vez más. La fiscalía no considera que existan suficientes pruebas de que se trata de un crimen de lesa humanidad –a pesar de que fue perpetrado contra un sector específico de la población: mujeres campesinas y de escasos recursos– y niega la autoría directa de Alberto Fujimori y sus ministros de Salud. El pasado 27 de julio, el Ministerio Público, por decisión de la fiscal Marcelita Gutierrez, dio por cerrada la investigación. La misma semana, la justicia peruana se inclinó en favor del agresor de Arlette Contreras, joven que fue estrangulada y arrastrada de los pelos por su novio al grito de “si no eres mía no serás de nadie”. A pesar de que el episodio de este culebrón de terror fue registrado en vídeo por una cámara de seguridad, el juzgado ha resuelto que, otra vez, no hay pruebas suficientes.

Al archivo de conocidos casos de agresiones a mujeres en Perú se suman otros en los que son las propias instituciones las que dan el ‘tiro de gracia’ a las mujeres. Fue el caso de L.C., una adolescente que, al sospechar que estaba embarazada producto de las violaciones sistemáticas que sufría desde los 13 años, intentó suicidarse lanzándose desde el techo de su casa. Sobrevivió, pero con graves lesiones en la columna vertebral que requerían de una intervención quirúrgica urgente para no causar daños irreversibles en la movilidad de su cuerpo. Los médicos encargados decidieron que la vida del feto, según ellos en peligro, era más valiosa que su salud y le negaron la operación. Tres meses después L.C. tuvo un aborto espontáneo y finalmente fue operada, pero ya era tarde. Hoy en día es parapléjica y tras nueve años de batalla legal contra el Estado no ha conseguido una compensación.

Durante los últimos años en Perú, colectivos como Alfombra Roja, Las Insurgentes, Comando Feminista, la Asociación de Mujeres Afectadas por las Esterilizaciones Forzadas, Paremos el Acoso Callejero, Chola Contravisual y diversos colectivos universitarios, han luchado desde distintos frentes contra la violencia machista, doméstica e institucional, recibiendo como respuesta, por parte de la policía, golpes y bombas lacrimógenas, y por parte de la prensa y gran parte de la sociedad civil, condescendencia y desprecio ante sus demandas y protestas.

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