Marta, la de la Lopez. Así aprendí, así desaprendí.

El libro “Marta, la de la Lopez. Así aprendí, así desaprendí”, escrito por Virginia Marta Velázquez y Melissa Cardoza y editado por la Red Nacional de Defensoras, narra la historia de lucha de una mujer, Marta Velàzquez, feminista y defensora de derechos humanos, con el objetivo de, en palabras de la propia Marta: “escucharnos, recuperar nuestra palabra, reconocernos y reconocer en otras el fantástico poder de transformar el mundo”. Y recuperar las palabras, nos dice Yéssica Trinidad, coordinadora de la Red Nacional de Defensoras, en el prólogo: “pasa por contar lo que muchas mujeres defensoras hacen en sus territorios, no solo en los momentos de las alertas y crisis, sino contar la historia desde la mirada de las mujeres, nombrar a esas que han caminado antes y junto a nosotras y que lo siguen haciendo”.

Ver/Descargar.

Relator Sr. Michel Forst alerta sobre la violencia específica que enfrentan las defensoras de DDHH.

Foto: ONU Mujeres México (@ONUMujeresMX)

IM-Defensoras, enero 25, 2017

Durante la conferencia de prensa que ofreció ayer para informar sobre las recomendaciones preliminares derivadas de su visita oficial a México, el Relator de la ONU sobre personas defensoras de derechos humanos, Sr. Michel Forst, realizó varias menciones a la situación específica de riesgo y agresiones que enfrentan las mujeres defensoras en el país, reconociendo que para él se trata de “un tema de alta importancia”.

El Relator informó que tras reunirse con mujeres defensoras y escuchar sus testimonios había decicido dedicar un capítulo entero de su informe a la situación específica de las defensoras, pues “la situación es preocupante”.

Destacó que las defensoras son atacadas no solo por el hecho de ser defensoras, sino también por ser mujeres, así como la existencia de patrones de violencia con un alto componente de género. En este sentido, mencionó que las defensoras son objeto tanto de ataques directos como de ataques dirigidos hacia sus familias, lo que debe ser tenido en cuenta de cara a generar medidas de protección específicas para ellas.

En el apartado dedicado a periodistas también hizo especial hincapié al contexto particular que enfrentan las mujeres periodistas. Las circunstancias bajo las cuales las madres y familiares de personas desaparecidas se ven obligadas a convertirse en defensoras de derechos humanos en su búsqueda de verdad y justicia fue otra de las cuestiones destacadas por el Relator.

A nivel general, el Relator enfatizó el alto nivel de corrupción e impunidad (98%) reinante en el país, la responsabilidad de actores estatales en la mayoría de agresiones, así como el papel del crimen organizado y la necesidad de desarrollar una mirada interseccional, mostrando especial preocupación por el contexto que enfrentan las comunidades indígenas y quienes defienden el territorio y el medioambiente.

Ver/Descargar informe.

Honduras. Los defensores y defensoras de derechos humanos entre la espada y la pared

OMCT/FIDH, diciembre 2016
paginas-desdeinforme_hondurasLa difícil situación de los defensores y las defensoras de los derechos humanos en Honduras ha recibido una gran atención internacional durante el año 2016 como consecuencia del asesinato de Berta Cáceres, defensora beneficiaria de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El crimen, sin embargo, es sólo la punta del iceberg en un contexto de altísimos niveles de violencia contra las personas defensoras en el país centroamericano como se expone a lo largo del informe con una extensa descripción de asesinatos, amenazas y otro tipo de ataques en contra de defensores y defensoras de derechos humanos en Honduras.
En contraste con la impunidad en la que quedan las agresiones en contra de los/as defensores/as debido a la ineficacia de la fiscalía y el poder judicial hondureños y a la falta de investigaciones efectivas por su parte, destacan los numerosos procesos de criminalización de personas defensoras y el nivel de diligencia que el sistema judicial emplea para que los procesos en su contra avancen.
En este contexto de grave crisis para la defensa de los derechos humanos en Honduras, en agosto de 2016, el Relator de Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de derechos humanos, Michel Forst, y el Relator sobre Defensoras y Defensores de Derechos Humanos en la CIDH, José de Jesús Orozco, afirmaron que Honduras se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los defensores de derechos humanos.

Ver/Descargar.

Día Internacional de las Defensoras de Derechos Humanos 29 de noviembre de 2016.

En un contexto de creciente fundamentalismo y populismo, los Estados deben proteger más que nunca a las mujeres defensoras de los derechos humanos mediante la lucha contra la discriminación contra las mujeres.

En ocasión del 29 de noviembre, Día Internacional de las Defensoras de derechos humanos, nosotra/os, experta/os independientes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, queremos rendir homenaje a cientos de miles de mujeres en todo el mundo que trabajan incansablemente y con valentía para defender los derechos humanos de las mujeres, y todas aquellas que trabajan por la igualdad sustantiva en todas las esferas de la sociedad. Estas agentes de cambio, luchando contra todas las formas de discriminación y desigualdad, son hoy reconocidas como defensoras de los derechos humanos.

Las mujeres defensoras de los derechos humanos se enfrentan a desafíos únicos, impulsados por una profunda discriminación contra las mujeres y estereotipos sobre su supuesto papel apropiado en la sociedad. Los actuales fundamentalismos crecientes de todo tipo y el populismo, así como gobiernos autoritarios y ese afán descontrolado de lucro, alimentan aún más la discriminación contra las mujeres, exacerbando los obstáculos que enfrentan las defensoras de derechos humanos. Además de los riesgos de amenazas, ataques y violencia que enfrentan todos los defensores de derechos humanos, las defensoras están expuestas a riesgos específicos. Aquellas que luchan por derechos cuestionados por grupos fundamentalistas- como por ejemplo los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres- y las que denuncian las acciones de las empresas e industrias extractivas, corren un mayor riesgo de ataques y violencia.

La mayoría de los Estados Miembros de la Organización de Naciones Unidas, al haber ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), han reconocido que ““la máxima participación de la mujer, en igualdad de condiciones con el hombre, en todos los campos, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz”. La participación política y pública de las mujeres en la sociedad y el trabajo histórico de las organizaciones de mujeres y grupos feministas han sido una de las principales expresiones de la democracia y un motor indispensable para el reconocimiento de la mujer como sujetas plenas de derecho. Cada día, más mujeres se identifican como defensoras de los derechos humanos y se comprometen, individual y colectivamente, en acciones a favor de la justicia, la igualdad, la paz y los derechos humanos.

Sin embargo, esta participación de las mujeres en el espacio público ha sido restringida por las prácticas discriminatorias y los estereotipos de género padecidos por las mujeres en todo el mundo. El mismo concepto de feminismo es muy a menudo malinterpretado, denigrado y desacreditado, incluso por algunos actores en la comunidad de derechos humanos. Somos testigos de crecientes amenazas y acoso, incluyendo prohibiciones de viajar, así como agresiones, asesinatos y encarcelamiento de muchas mujeres defensoras a raíz de su trabajo por los derechos humanos y especialmente por su demanda de igualdad. Tal y como lo establece la CEDAW, la “discriminación contra la mujer” se refiere a “toda distinción, exclusión a restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”. La discriminación contra las mujeres defensoras de derechos humanos y los obstáculos que enfrentan se expresan de múltiples formas:

– Ataques misóginos: Las mujeres que deciden romper con los roles tradicionales de género para exigir sus derechos y los de sus comunidades suelen enfrentarse a la desaprobación y estigmatización. Los ataques que padecen, a menudo a través de los medios de comunicación, giran en torno a los mismos estereotipos que las defensoras desafían a través de su trabajo. Suelen ser etiquetadas como “malas madres” o “putas”, su orientación sexual es cuestionada, y pueden ser ridiculizadas por su apariencia física o por su supuesta falta de “feminidad”.

-Violencia basada en el género: las agresiones sexuales o las amenazas de violación y los ataques contra sus familia son dos tipos de agresiones específicas contra defensoras de derechos humanos. Estas agresiones son cometidas por las autoridades e instituciones del Estado así como por actores privados, como empresas pero también por sus propias familias, comunidades y organizaciones.

– Falta de protección y acceso a la justicia: Cuando una mujer defensora de derechos humanos es agredida, es más probable que no cuente con el apoyo de su familia o comunidad y a veces, incluso la de su organización. Esto se debe a la persistencia de estereotipos de género que llevan a cuestionar y criticar el hecho de que las mujeres participen en la política y no se dediquen a tareas domésticas. Por otra parte, cuando una mujer defensora ha sido agredida y denuncia ante la justicia, es probable que se enfrente con autoridades que la re-victimicen y pongan en duda la validez de su testimonio y la gravedad de los hechos. Muchas de estas mujeres tampoco cuentan con los recursos necesarios para llevar a cabo acciones legales. Por otra parte, los mecanismos de protección existentes adolecen por lo general de un adecuado enfoque de género que tomaría en cuenta la desigualdad, discriminación y exclusión que enfrentan las mujeres en la sociedad y propondría una respuesta eficaz para responder a sus necesidades y prioridades. Las medidas de protección suelen no ser sensibles al género al no tener en cuenta las situaciones particulares de las mujeres, como por ejemplo, su papel de cuidadoras en la familia.

– Falta de recursos para las organizaciones de mujeres y apoyo a la participación de las defensoras en la vida política y pública: Las organizaciones de mujeres tienden a tener menos acceso a los recursos y menos apoyo político para la realización de su trabajo. Muchas mujeres defensoras no son reconocidas por su liderazgo y contribución -incluso en sus propias organizaciones, familias y comunidades y tienen que cargar, solas, con sus tareas domésticas y de cuidado mientras buscan tiempo para participar en actividades públicas o políticas.

Los impactos de la discriminación contra la mujer en la vida y la participación pública de las defensoras también son múltiples: aumentan los riesgos que enfrentan en el desempeño de su trabajo; afectan su salud, su vida, sus relaciones familiares y comunitarias; disminuyen su capacidad de aporte, afectándose así las organizaciones en las que participan y las causas por las que luchan. También inhiben que más mujeres ejerzan sus derechos políticos y contribuyan con su participación al desarrollo y la democracia de toda la sociedad. Estos impactos vulneran de manera especial a las mujeres defensoras que denuncian la violencia contra las mujeres, en particular en las zonas rurales o semi-urbanas, las que denuncian devastación ambiental por proyectos extractivos, las que trabajan por los derechos a la salud reproductiva, a las que son estigmatizadas socialmente por su etnia, discapacidad, edad o preferencia sexual y las que se encuentran en territorios en situación de guerra o con presencia militar o en territorios controlados por grupos del crimen organizado, entre otras. Esta discriminación también inhibe y desalienta a las mujeres agentes de cambio, pero que por miedo a represalias ni siquiera se atreven a identificarse como defensoras de derechos humanos.

A pesar de estos retos y de un contexto particularmente hostil, la comunidad internacional marcó un logro histórico cuando, en 2013, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución sobre la “Promoción de la Declaración sobre el Derecho y el Deber de los Individuos, los Grupos y las Instituciones de Promover y Proteger los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales Universalmente Reconocidos: protección de las defensoras de los derechos humanos”, que exige a los Estados miembros que adopten medidas concretas para eliminar la discriminación contra la mujer, tales como:

– Dejar de penalizar a las mujeres por su labor de transformación de la sociedad y de defensa de los derechos humanos y, por el contrario, generar disposiciones legislativas y administrativas internas que faciliten su trabajo.

– Desarrollar medidas para modificar los patrones socioculturales que están en la base de la violencia contra las mujeres y reconocer que el logro de la democracia y el desarrollo dependen de facilitar el progreso de la mujer mejorando su situación política, social, jurídica y económica.

– Desarrollar medidas necesarias para asegurar la protección de las defensoras que integren sistemáticamente una perspectiva de género para crear un entorno seguro y propicio para la defensa de los derechos humanos.

Esta resolución reconoce el papel indispensable que desempeñan las defensoras de derechos humanos en la sociedad y su necesidad de apoyo, protección y empoderamiento. Dado el contexto actual particularmente hostil, en el que el mismo término de “defensores/as de derechos humanos es cuestionado y aplastado en los foros internacionales, esta resolución fue un logro considerable.

Para conmemorar este año el Día Internacional de las Defensoras, exhortamos a los Estados Miembros, a los órganos de Naciones Unidas y a la sociedad en su conjunto a que combatamos la discriminación, reconociéndolas públicamente y haciendo visibles todos los esfuerzos que las defensoras despliegan individual y colectivamente para preservar la paz y lograr, la igualdad de género y el goce de los derechos humanos para todas y todos.. Instamos también a los Estados a que apoyen resueltamente las iniciativas que definan las propias defensoras y sus organizaciones y que garanticen un entorno propicio para su labor. Ante el creciente populismo y fundamentalismos así como los deplorables retrocesos en la agenda de derechos humanos de las mujeres, necesitamos más que nunca unir nuestras fuerzas para preservar el espacio democrático en el que las defensoras de derechos humanos representan un contra-poder esencial y una fuerza de acción colosal.

Referencias adicionales:

__________

Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas 68/181 (2013).
– See more at: http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=20936&LangID=S#sthash.XBFCyKZM.dpuf

El riesgo de defender La agudización de las agresiones hacia activistas de derechos humanos en América Latina.

Oxfam, 24 octubre 2016

Oxfam ve con profunda preocupación la exacerbación de la violencia, asesinatos y represión contra las defensoras y los defensores de derechos humanos en América Latina. Esta situación se relaciona con un modelo económico que fomenta la desigualdad extrema e impacta negativamente en los derechos fundamentales de la población.

Se trata de un hostigamiento de la cultura patriarcal y de la poca atención de los Estados en el cumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos, además de su cooptación por grupos de poder que limitan su rol como garantes de derechos para la ciudadanía.

Ver/Descargar