La empresa española Ecoener-Hidralia anuncia su retirada de Guatemala tras años de lucha indígena .

eldiario.es, Icíar Gutierrez, 26/12/2016

El conflicto que ha supuesto la presencia de Ecoener-Hidralia en la zona trajo, según la ONG, “altas cotas de vulneración de derechos humanos” entre los que denuncian “asesinatos, secuestros, amenazas, agresiones a mujeres, encarcelamiento de líderes comunitarios y un grave deterioro del tejido social”.

Por esta razón, uno de los retos más importantes en el escenario que deja la retirada de la compañía es, en opinión de Moreno, la reconstrucción de las relaciones en el tejido comunitario, dañadas por la división que crea un proyecto de estas características. “Se trata de una comunidad con una fragilidad enorme con raíces en el conflicto de los años 80. La irrupción, con malas formas, de la empresa abrió viejas heridas”, explica.

El otro gran reto es lograr las reparaciones morales de los daños causados. En este sentido, Moreno valora que  Ecoener-Hidralia diera un primer paso al retirar las acusaciones contra 30 líderes comunitarios encarcelados “por delitos que no cometieron”. Los acusados fueron puestos en libertad sin cargos el pasado agosto.

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Informe: El caso de la empresa Ecoener-Hidralia en el norte de Guatemala

“Defendemos la tierra con nuestra sangre” Personas defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente: Honduras y Guatemala.

Amnistía Internacional, 1 de septiembre de 2016

Una insidiosa oleada de amenazas, cargos infundados, campañas de difamación, ataques y homicidios contra activistas ambientales y del territorio, llevados a cabo en los últimos meses, ha convertido a Honduras y Guatemala en los países más peligrosos del mundo para quienes protegen los bienes o recursos naturales. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe publicado seis meses después del brutal asesinato de la líder indígena Berta Cáceres.

Defendemos la tierra con nuestra sangre explora el aumento de la estigmatización, las amenazas, los ataques y los homicidios, así como la falta de justicia, a los que se enfrentan las personas y comunidades que luchan por proteger el medio ambiente frente a los proyectos en gran escala de minería, extracción de madera y producción de energía hidroeléctrica.

“La defensa de los derechos humanos es una de las profesiones más peligrosas de Latinoamérica, pero atreverse a proteger los recursos naturales vitales lleva esta arriesgada labor a un nivel totalmente nuevo y potencialmente letal”, señaló Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Un asombroso 65 por ciento (122 de 185) de los asesinatos de defensores y defensoras de los derechos humanos que trabajaban sobre cuestiones relativas a la tierra, el territorio o el medio ambiente registrados en el mundo en 2015 tuvieron lugar en Latinoamérica, según Global Witness. Ocho tuvieron lugar en Honduras, y 10 en Guatemala, lo que convierte a estos países en las naciones con la tasa de homicidio per cápita más alta de la región.

“El trágico asesinato de Berta Cáceres parece haber marcado un mortal punto de inflexión para quienes defienden los derechos humanos en la región. La falta de una investigación transparente y efectiva sobre su homicidio ha transmitido el abominable mensaje de que disparar a alguien a quemarropa por enfrentarse a poderosos intereses económicos está, en la práctica, permitido”, manifestó Erika Guevara-Rosas.

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