Forzados a huir del triángulo norte de Centroamérica: Una crisis humanitaria olvidada.

MSF, 10.05.2017

MÉXICO: No hay ruta segura para quienes escapan de la violencia en el Triángulo Norte de Centroamérica

Ciudad de México/New York/Madrid, 11 de mayo de 2017–  Los centroamericanos que se ven obligados a huir de la violencia extrema en Honduras, Guatemala y El Salvador están siendo  doblemente victimizados a lo largo de la ruta migratoria hacia México y Estados Unidos, según un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) hecho público hoy.
Estas personas, que carecen de acceso a atención médica durante su tránsito, se ven forzadas a bregar con más violencia durante la ruta migratoria y padecer unas agresivas políticas de deportación que ignoran sus necesidades de asistencia y protección.
“La implacable violencia y el sufrimiento emocional padecido por estas personas no es diferente a lo que experimentan las poblaciones que se encuentran en zonas de conflicto donde hemos estado trabajando durante décadas”, afirma Bertrand Rossier, coordinador general de MSF en México. “Asesinatos, secuestros, amenazas, reclutamiento por actores armados no estatales, extorsiones, violencia sexual y desaparición forzada son realidades propias de una guerra, pero también son situaciones que estas personas procedentes de región de Centroamérica están sufriendo”.
El informe ‘Forzados a Huir del Triángulo Norte de Centroamérica: una crisis humanitaria olvidada’, recopila datos médicos, información procedente de encuestas a pacientes y testimonios recogidos por los equipos de MSF durante los dos años que lleva ofreciendo atención médica directa en esta zona. El informe ilustra los niveles extremos de violencia que afectan a las personas que huyen de esta región centroamericana y la necesidad de proporcionar mayor protección para migrantes y refugiados.
De las 467 personas entrevistadas por MSF, un 39,2% mencionó los ataques directos o amenazas (a ellos o a sus familias), así como episodios de extorsión y reclutamiento forzado por bandas criminales como las principales razones para abandonar su país. Además, un 68,3% aseguró haber sufrido violencia durante el tránsito a México.

Agresiones contra defensoras de derechos humanos en Mexico. Diagnóstico nacional.

Red Nacional de Defensoras de DDHH en México (RNDDHM), marzo 2017

Ante la ausencia de estadística oficial sobre las agresiones que vivimos las mujeres defensoras de derechos humanos y periodistas en México como consecuencia de nuestra labor, la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México (RNDDHM), conjuntamente con la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras), documentamos estas violencias.

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El objetivo primordial de Agresiones contra defensoras de derechos humanos en México. Diagnóstico Nacional es presentar los datos que derivan de nuestra labor de documentación para el periodo 2012-2014, así como los hallazgos que resultan del cruce de éstos. Si bien, contamos con información más actual, aún se encuentran en proceso de verificación, por lo que próximamente será difundida.

Las agresiones más recurrentes contra defensoras

Aunque la intimidación y el hostigamientos psicológicos, seguidos de calumnias, señalamientos y campañas de desprestigio, destacan entre las agresiones más recurrentes contra las defensoras, los asesinatos son una constante. Nuestro registro revela que, de 2010 a la fecha, 41 defensoras de derechos humanos fueron ejecutadas, crímenes que permanecen en la impunidad.

Las defensoras más agredidas

Respecto de las defensoras más agredidas, identificamos que se trata de quienes defienden el derecho de las mujeres a una vida libre de violencias; los derechos de información y libertad de expresión; y las defensoras de la tierra, el territorio y los recursos naturales.

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Relator Sr. Michel Forst alerta sobre la violencia específica que enfrentan las defensoras de DDHH.

Foto: ONU Mujeres México (@ONUMujeresMX)

IM-Defensoras, enero 25, 2017

Durante la conferencia de prensa que ofreció ayer para informar sobre las recomendaciones preliminares derivadas de su visita oficial a México, el Relator de la ONU sobre personas defensoras de derechos humanos, Sr. Michel Forst, realizó varias menciones a la situación específica de riesgo y agresiones que enfrentan las mujeres defensoras en el país, reconociendo que para él se trata de “un tema de alta importancia”.

El Relator informó que tras reunirse con mujeres defensoras y escuchar sus testimonios había decicido dedicar un capítulo entero de su informe a la situación específica de las defensoras, pues “la situación es preocupante”.

Destacó que las defensoras son atacadas no solo por el hecho de ser defensoras, sino también por ser mujeres, así como la existencia de patrones de violencia con un alto componente de género. En este sentido, mencionó que las defensoras son objeto tanto de ataques directos como de ataques dirigidos hacia sus familias, lo que debe ser tenido en cuenta de cara a generar medidas de protección específicas para ellas.

En el apartado dedicado a periodistas también hizo especial hincapié al contexto particular que enfrentan las mujeres periodistas. Las circunstancias bajo las cuales las madres y familiares de personas desaparecidas se ven obligadas a convertirse en defensoras de derechos humanos en su búsqueda de verdad y justicia fue otra de las cuestiones destacadas por el Relator.

A nivel general, el Relator enfatizó el alto nivel de corrupción e impunidad (98%) reinante en el país, la responsabilidad de actores estatales en la mayoría de agresiones, así como el papel del crimen organizado y la necesidad de desarrollar una mirada interseccional, mostrando especial preocupación por el contexto que enfrentan las comunidades indígenas y quienes defienden el territorio y el medioambiente.

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Migración femenina en Mesoamérica: mujeres haciendo camino.

La migración femenina ha sido una constante en los flujos migratorios de las últimas décadas, pero la ausencia de una perspectiva de género en las investigaciones sobre este fenómeno ha invisibilizado las motivaciones y las experiencias diferenciadas de las mujeres migrantes respecto a los varones. La introducción de la categoría de género como elemento de análisis revela cómo este factor está presente a lo largo del proceso migratorio en todos los niveles y la existencia de mujeres inmigrantes que emprenden de forma autónoma estos procesos, más allá del rol de acompañante.

La mitad de las personas que emigran hacia Estados Unidos son mujeres. En términos relativos, se trata de una cifra prácticamente constante en las últimas décadas pero invisibilizada en un imaginario que asocia la migración a un fenómeno mayoritariamente masculino. El enfoque de género permite evidenciar la modificación de roles y la existencia de perfiles de mujeres migrantes que emprenden de forma autónoma proyectos migratorios, a diferencia del estereotipo de esposa que realiza el trayecto motivada por una reagrupación familiar.

Hablar de la actual feminización de la migración implica abordar la feminización de la pobreza y las condiciones estructurales de violencia de la que miles de personas tratan de huir cada año, especialmente en países como Guatemala, El Salvador y Honduras, donde se unen las altas tasas de criminalidad con la ausencia de oportunidades en el empleo, la educación o la salud. La visibilización de las mujeres como parte activa del fenómeno migratorio permite identificar violencias estructurales que afectan de manera diferenciada en función del género. Aunque hombres y mujeres pueden compartir motivaciones para migrar, como el aspecto económico, la seguridad o desastres naturales, en ellas también se da como factor condicionante la huida de situaciones de violencia, por el hecho de ser mujeres, más aún si se trata de mujeres transexuales. En otras ocasiones, aquellas que deciden emprender un proceso migratorio de forma autónoma han debido asumir el papel proveedor de la familia en solitario, ante la ausencia de un compañero con el que puedan compartir responsabilidades.

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