Nuevas amenazas contra los defensores de los derechos humanos requieren nuevos tipos de protección.

Padre Melo, July 11, 2017

Más allá de las historias trágicas y de las estadísticas impresionantes acerca de los defensores del medio ambiente y de los derechos humanos atacados y asesinados en Mesoamérica, hay una realidad cada vez más compleja y un grande desafío: ¿cómo los activistas pueden mejor protegerse cuando desafiados por las amenazas y la violencia de actores ocultos y de un estado cómplice? Esta fue la pregunta clave hecha por el Fondo para los Derechos Humanos Mundiales y JASS (Just Associates) a un grupo de defensores, financiadores y organizaciones internacionales reunidas en la Ciudad de México, en enero de 2017.

Nuestras reflexiones, capturadas en un corto y un reportaje aquí, nos llevaron a ver la necesidad de un análisis más profundo del poder, género y raza de los actores y estructuras que perpetúan esta violencia. Como financiadores y organizaciones de protección, nuestra tarea es orientar nuestro apoyo técnico y financiamiento a las estrategias de protección colectiva lideradas por la comunidad que los defensores consideren más efectivas en su contexto. La tarea de los defensores de la región es articulada a continuación por el defensor hondureño Padre Melo, del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), y en las entrevistas realizadas con Claudia Samayoa (UDEFEGUA, Guatemala), Miriam Miranda (OFRANEH, Honduras) y Abel Herrera (CDHM Tlachinollan, México).

 – James Savage and Ana Paula Hernández

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¿Cómo proteger a las personas defensoras de derechos humanos? Durante décadas, los Estados de Centroamérica han aprobado mecanismos protectores de defensoras y defensores. Si fuese por legislación, los Estados mesoamericanos deberían catalogarse como defensores de derechos humanos. Conviene siempre apelar a dichos instrumentos, sin embargo, los Estados están incapacitados para dar cumplimiento a las leyes y mecanismos que aprueban si su función y su quehacer están remitidos a proteger a los poderosos de la sociedad.

La única alternativa es que la protección de los defensores y defensoras resida primordialmente en ellos mismos—especialmente a través de la protección comunitaria y colectiva—y en su capacidad de analizar su entorno, de establecer alianzas y de dar una dimensión politizada a su labor. Desde este punto de vista, hay algunas tareas fundamentales que las organizaciones defensoras de derechos humanos tienen que realizar…

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